Vida Eterna en Cristo Jesús

En el libro de Romanos, en el capítulo 6, verso 23, el autor del libro nos hace ver en un solo verso, un mensaje muy importante. El texto dice lo siguiente:

“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
– Romanos 6:23

Claramente el verso nos dice en su primera parte que la paga del pecado es muerte. En otras palabras, el hombre al pecar, tendrá como recompensa la muerte; y la muerte que se menciona en este escrito no se refiere solamente dejar la vida de este mundo, sino a una eterna separación de Dios.

El pecado es ir en contra de la voluntad de Dios para nuestras vidas. Es hacer algo que no vaya en concordancia a la voluntad de Dios, a sus mandamientos, y sujeción a la palabra de Dios. El pecado es infracción de la ley (1 Juan 3:4). El pecado es estar en desobediencia a lo que Dios nos ha mandado a hacer.

Por nuestra naturaleza como humanos, estamos propensos a cometer pecado. Estamos expuestos a caer ante la desobediencia, las tentaciones que ofrece este mundo, a faltar a los mandamientos de Dios, a cometer infracciones en contra de la ley de Dios. Y según este verso, nuestra paga segura es la muerte: una condenación a estar separados eternamente de Dios.

Las buenas nuevas son que sí hay oportunidad para todos nosotros. Esta oportunidad es recibir el regalo de Dios que es vida eterna en Cristo Jesús.

La segunda parte del verso dice “más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). Esto es el mejor regalo que un hombre puede recibir; se trata de la oportunidad que Dios nos ha dado a través de su hijo Jesucristo para que no estemos separados de él, sino que este por una eternidad con él.

Vida eterna se refiere a ir más allá de la vida en este mundo. Es pasar de esta vida terrenal, a pasar en la presencia gloriosa de nuestro padre celestial, por los siglos de los siglos, por siempre y para siempre.

Para lograr esto, no es algo que ganamos por mérito propio, sino que es un regalo de Dios, es la dádiva de Dios para todo aquel que crea en su hijo. Esta vida eterna está en creer en Jesús, creer que él es el Cristo, nuestro salvador, y recibirlo en nuestro corazón, y confesarlo con nuestra boca (Romanos 10:9-10).

Recibir esta vida eterna requiere que aceptemos a Jesucristo como nuestro salvador y le recibamos en nuestro corazón como el Señor de nuestra vida.

Esta es la gracia de Dios que es sobreabundante en nuestra vida; no se trata de ganarnos la salvación con trabajo, ni mérito propio. Es tan sencillo como recibir el regalo que Dios quiere dar a la humanidad.

¿Te has preguntado si estarás separado de Dios, o si estarás con él por la eternidad? La respuesta está en recibir el regalo de vida eterna en Cristo Jesús, en hacerlo Señor nuestro.

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