No se Turbe Vuestro Corazón

Por Juan Carlos Zúniga

Bendiciones Amados.

Dios es bueno y grande en misericordia con su obra perfecta.

La humanidad o el género humano, el cual de una u otra forma nos hace que nos acerquemos y volvamos, arrepentidos de nuestros caminos y razonamientos lejos de su voluntad; sabiendo que su venida está cerca, y su amor fue derramado por todos nosotros.

El mundo en general está conmocionado, asustado con lo que estamos presenciando con esta epidemia mundial, la cual ya está escrita en su palabra. Mateo. 24; 6-7, “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aun no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes y hambres y terremotos en diferentes lugares”.

La reflexión de estos versos es, la paz de Dios en vuestros corazones. Mirad que no os turbéis, todas estas cosas tienen que pasar; pero no debemos turbarnos, sabiendo que son señales que nos alertan que pronto sonara esa trompeta y la iglesia del Señor se irá a gozar por la eternidad con Dios a las mansiones celestiales. De igual manera a todos, los que de alguna forma están llenos de ansiedad, pánico.

Amigos, hermanos en  la fe, alentados con estas palabras del Rey de reyes. Juan 14.27, “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. ¿Qué es turbarse?, pues en lo más claro y practico, desesperación, angustia, inseguridad, miedo, sin esperanza alguna, y todo esto vemos en el mundo actual. Falta de Dios en nuestros corazones.

Recordemos que su palabra tiene que cumplirse, y muchas cosas ya se cumplieron y otras están por cumplirse. Así que no hay mayor seguridad ante lo que está por venir. ¿Qué es estar en las manos de Dios?, entregar nuestras vidas por completo a Cristo y el guardará y cuidará de nosotros. Todos tenemos la oportunidad de platicar, conversar con Dios, lo que sentimos y estamos viviendo y el escuchará y añadirá de su paz en nuestros corazones.

Recuerde conversar con Dios, Él más que nadie nos entiende.

“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. – Filipenses 4:4-7

Así que bendiciones de lo alto. Dios está esperando que depositemos nuestra confianza en Él. Y Él llenará de paz nuestros corazones. No importa que tan asustados estemos. Conversemos, hablemos con Dios y su paz empezará a reinar nuestras vidas. Familia e hijos, y todos los que están en nuestro entorno. Dios es real, su amor es verdadero, su paz traspasa todo entendimiento humano. Bendiciones, a Él sea la gloria. Porque Él vive por los siglos de los siglos. Paz en vuestros corazones.

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