La Familia como Columna de la Iglesia

La familia es una de los grupos más importantes, si no es que es el más importante, dentro de la iglesia, e incluso para el país. Es la primera institución donde una persona recibe su cuidado, provisión, crianza, e instrucción. Este es el lugar donde el hombre comienza sus primeros pasos en la vida, y desde donde toma los primeros modelos que lo influencian para toda una vida.

Por ello, la importancia de la familia en la formación de hombres y mujeres de bien para una comunidad, para un país, para toda la región. Y cuánto más valor si dentro de esa familia existe el fundamento de un hogar centrado en Dios, fundamentado en la ROCA, CRISTO JESÚS.

En el hogar, tenemos a la familia que Dios escogió para nosotros, nuestro padre, madre y hermanos biológicos. En la iglesia, tenemos a otra familia, es decir, la gran familia en Cristo. En esta familia, tenemos a nuestro Padre Celestial, y tenemos a nuestros hermanos espirituales, todos aquellos que han aceptado y recibido a Jesucristo como único y personal salvador.

“Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.” (Mateo 12:48-50)

Dentro de nuestro hogar, en nuestra familia, debe existir la armonía, el amor, la paz, el gozo, la unidad, el respeto, la honra, la obediencia, y el servicio. También, debe existir la lectura de la palabra de Dios y la oración como elementos básicos en la formación cristiana. Estas son enseñanzas que encontramos a lo largo de la palabra de Dios.

Tanto padres como hijos deben cumplir con los roles que a cada uno le corresponden. “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:1-4)

Un hogar cristiano debe estar fundamentado en las escrituras, en la palabra de Dios. Al poner en práctica lo que la palabra de Dios dice, veremos cómo todas las cosas saldrán bien, haremos prosperar nuestro camino y seremos prosperados en lo que nos propongamos a hacer (Josué 1:8). Los padres tendrán el fundamento para adquirir sabiduría de Dios, y los hijos serán formados en la instrucción que Dios requiere sea dada a ellos desde pequeños.

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” (Deuteronomio 6:6-7)

Accionando sobre la palabra de Dios, haremos que la voluntad perfecta de Dios sea una realidad en nuestro hogar, en la iglesia, en nuestra familia.

¡Gloria a Dios por nuestras familias! Dios bendiga abundantemente cada uno de nuestros hogares. Amén.

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