El Papel del Sacerdote

Como parte de la Semana del Hogar 2017, el jueves 23 de Febrero la iglesia recibió la visita especial del Dr. Armando Bardales, de la Primera Iglesia Evangélica y Reformada de San Pedro Sula. El Dr. Bardales trajo un mensaje, enfocado en el Papel del Sacerdote, el rol del hombre en el hogar.

El hombre debe ser imitador de Cristo, y andar siempre en amor. “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” (Efesios 5:1,2).

Un esposo cristiano, debe amar a su esposa, honrarla y santificarla. “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25).

El esposo dentro del hogar tiene como deber el ministrar a su familia, y hacerlo sabiamente tanto a sus esposas como a sus hijos. “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” (1 Pedro 3:7)

El sacerdote dentro del hogar, tiene la importante asignación de ministrar a su familia, instruyendo la palabra de Dios, y orando en todo momento. “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.” (Deuteronomio 4:9).

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” (Deuteronomio 6:6-9).

“Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.” (Job 1:5)

Esposos, padres, varones de Dios, sacerdotes, recordemos que el principal y primer ministerio es el hogar, nuestra familia. Seamos los sacerdotes de la familia. Este ministerio debe ser nuestra primera prioridad.

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