El Dios No Conocido

El Dios No Conocido

“porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.”
– Hechos 17:23

El relato en el libro de Hechos en el capítulo 17, versos 16 al 34, nos cuenta el momento que el apóstol Pablo recorría Atenas, y veía toda la idolatría en esta ciudad, la diversidad de dioses que había en esta tierra, las estatuas de los diferentes dioses, y la gente siempre interesada en escuchar sobre las diferentes filosofías que se escuchaban en las plazas y santuarios.

Pablo evangelizaba a los atenienses, sobre Jesús, sobre la salvación y les hablaba del Dios Creador de todas las cosas, el único y verdadero Dios.

Había un santuario que tenía un altar, con la inscripción del DIOS NO CONOCIDO. Un Dios que los atenienses en el fondo sabían que existía, y le adoraban a su manera. Pero, no le conocían de verdad.

En nuestras sociedades, por ejemplo en Honduras, hablamos sobre Dios y ponemos nuestra fe en Él. Y escuchamos por las calles cuando la gente dice “Dios primero”, “si Dios quiere”, “gracias a Dios”, “bendito Dios”, y otras expresiones similares. Sin embargo, nuestra forma de conducirnos en el día a día, nuestros comportamientos, nuestro vocabulario, maneras de expresión y culto, demuestra que NO conocemos ese “Dios” que mencionamos o a quién decimos que creemos.

Pablo nos aclara sobre quién es Dios:

“Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.” (Hechos 17:22-25)

También, nos insta a que le busquemos, ya que somos su creación, Él nos dio la vida, y vendrá un tiempo donde Él juzgará por todo lo hecho en cada una de nuestras vidas.

Por ello, Pablo predicaba sobre Jesús, como el salvador del mundo y en quién nosotros podemos encontrar abogado, quién puede interceder por nosotros ante Dios Padre cuando llegue ese día de juicio.

Dios en su inmenso amor, ideó un plan hermoso de salvación para que pudiéramos estar con Él por una eternidad. Nosotros no podíamos justificarnos en ese día de juicio, pero en Jesús tenemos el camino, la verdad y la vida, y no hay otro camino para llegar a Dios.

Si todavía no lo hemos hecho, este es el tiempo de buscar y conocer a Dios, buscarle sinceramente, conocer sobre su amor, toda su obra en esta tierra, y de su plan divino para pasar una eternidad con Él. Es tiempo de recibir a Jesús como nuestro único y personal salvador, y esperar gozosamente ese día de juicio, el inicio de disfrutar en la gloria de Dios, el Señor del cielo y la tierra.

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