Dios es mi Refugio y mi Paz

Por Pastora Lesbia de Coello

Es una bendición una vez más poder dirigirme a ustedes, le escribe su amiga y pastora Lesbia de Coello.

Quiero compartir una palabra de bendición, sabiendo que nuestro Señor Jesucristo es quién nos da la paz, y nos ha dado vida, y vida en abundancia.

El libro de Isaías, capítulo 26, verso 3, nos dice “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Estamos viviendo tiempos difíciles, tiempos tremendos, tiempos donde si no tenemos cordura, si no tenemos tranquilidad (solo a través de la paz de Cristo, esa confianza, esas promesas que están escritas en la Palabra), pues puede suceder algo. Pero mientras estemos allí, sobre esa roca que es Cristo Jesús, quiero decirle que así como David decía en el Salmo 94:22, nos dice “Mas Jehová me ha sido por refugio, Y mi Dios por roca de mi confianza”, Él va a guardarnos siempre, de generación en generación, su mano ha estado siempre ahí con nosotros. Estas palabras expresan lo mucho que David confiaba en el Señor, lo mismo este pasaje de Isaías.

Acerca de estos hombres probados en su fe, en tiempos difíciles como lo estamos viviendo, en tiempos de solamente recibir malas noticias. Pero la Palabra de Dios solo nos trae buenas nuevas, y cuando nos encontramos en estas circunstancias, hay un amor y un cuidado muy especial de parte de nuestro Dios. No importa los ataques del enemigo, todas las armas que él tenga contra nosotros, contra nuestros hijos, contra nuestra familia, nos dice la Palabra que “las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. (2 Corintios 10:4,5)

Yo le animo a usted, le hablo como hijo/hija de Dios que retome sus fuerzas en el Señor, que haga suya esa palabra, y que vivamos confiadamente bajo la sombra del Omnipotente, como lo dice el Salmo 91, porque Él es nuestro REFUGIO, nuestra ROCA FUERTE. Como nuestra roca, el Señor es confiable y fuerte, como nuestro refugio Él puede brindarnos seguridad hasta que pasen los problemas. Estos hombres de la palabra vivieron tiempos difíciles; pero quiero decirle nuevamente que recobre ánimo, y tengamos esa fe como la mujer que agarró el manto del Señor, con esa confianza, con esa fe, con fuerza de la mano de Dios.

Nuestra oración debe ser: “Padre, te agradezco por la paz que restaura mi vida y mi corazón, en este tiempo que es un tiempo especial Señor, donde cada uno de nosotros medita más en TI, y nos damos cuenta Señor que tú eres el ÚNICO que tiene el poder y la fuerza. Cuando mi corazón esté inquieto, cuando mi corazón tiene miedo, esté enfermo, esté desesperado, tú puedes relajarme, calmarme, y yo puedo volver a sonreír, porque sé que todo va a salir bien, porque tú tienes el control de todas las cosas. Gracias Padre, en ti encuentro mi refugio; gracias, porque tu paz engendra vida, y vida en abundancia”.

Bendiciones, y que la paz de Dios sobrepase todo su entendimiento. Tome esta palabra, aprópiese de ella. Busquemos más las cosas espirituales. Mantengámonos en oración, somos la luz de este mundo, y somos los que podemos doblar nuestras rodillas, y presentarnos delante de Dios con nuestras manos levantadas. En señal de rendimiento, de gratitud, y decirle a Dios que Él tiene PODER para parar toda situación, en el nombre de Jesús. Amén. Aleluya.

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